A todos nos encanta el jamón, pero no todos los jamones son iguales. En España convivimos con dos grandes tipos: el jamón ibérico y el jamón serrano. ¿Sabes realmente en qué se diferencian? Si estás pensando en comprar jamón y no quieres equivocarte, esta guía rápida es para ti. Tanto si buscas jamón ibérico como serrano, entero o loncheado, aquí tienes todo lo que necesitas saber
¿Qué es el jamón ibérico?
El jamón ibérico proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona de la península ibérica. Estos cerdos tienen una peculiaridad clave: infiltran grasa en el músculo, lo que da lugar a esa textura jugosa y ese sabor tan característico.
Características del jamón ibérico:
- Sabor más intenso y persistente.
- Grasa infiltrada que se funde en la boca.
- Curación más larga (24 a 48 meses).
- Puede ser de bellota, cebo de campo o cebo, según su alimentación.
¿Y el jamón serrano?
El jamón serrano procede del cerdo blanco, como el Duroc o el Landrace. Es el jamón más común en la gastronomía diaria española y también delicioso, aunque con un perfil diferente.
Características del jamón serrano:
- Sabor más suave.
- Menor contenido graso.
- Curación más corta (9 a 18 meses).
- Más asequible que el ibérico.
- Jamón de cebo ibérico: alimentación con piensos en granjas.
¿Cuál elegir?
Depende de lo que estés buscando:
- ¿Quieres darte un capricho gourmet o hacer un regalo especial? Apuesta por un buen jamón ibérico de bellota.
- ¿Buscas un buen jamón para el día a día, sin complicarte? El jamón serrano es ideal.
Ambos son deliciosos, cada uno con sus matices. Y lo mejor es que puedes encontrar opciones para todos los bolsillos.
En La Última Dehesa, lo tienes fácil
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Porque cuando conoces las diferencias, disfrutar del jamón se vuelve aún más sabroso.

